Catalina Rautenberg: Creer en el poder

by - 17 agosto


Nuevamente nos dimos cita en la galería de arte Sr Espacio en esta oportunidad para disfrutar con colegas del medio de la conferencia de prensa de la diseñadora y ex modelo Catalina Rautenberg. La noche fue especial: el clima ideal para disfrutar al aire libre y a una hermosa luna llena.
"Seducí. Celebra" es la propuesta de María Codorníu, quien acompaño el evento con dos de sus exclusivos espumantes: María Codorníu Extra Brut y María Codorníu Dulce, ambos de finas burbujas. Con una imagen que refleja luz, detalles, armonía y elegancia. Destinado a una mujer delicada, exquisita y noble que seduce al hombre y con la cual la mujer se siente identificada.
El local de Clan María fue el espacio elegido para poder compartir junto a Catalina una hermosa y placentera charla


—¿Qué es lo primero que te gustaría compartir sobre tu presente?

—A compartir mis experiencias. Creo que mi trabajo es adquirir o aceptar, el poder que cada uno tiene. Creo en el poder del hombre y todo lo mágico que puede ser ese poder. Trabajo en eso, con eso, para eso. Entonces ese es mi presente y hay veces que me olvido porque la vida no es así. Compartirlo, porque creo que lo mejor para todos es empezar a ver las cosas de otra manera. Utilizo lo que se , que es hacer ropa, por experiencia y mujer grande poder hablarle  de igual a igual a mujeres de más de 30. Para mí la edad no existe o trabajo para que no sea así. Y con el tema de los modelos tengo una veintena de años encima, de experiencia maravillosa como modelo reconocida por mi trabajo y como profesora de más de 17 años de Ricardo Pineyro. Hay como todo un bagaje que porque no hacer este tipo de cosas simplemente por el hecho de dejar que la gente piense un poco más. Eso es lo que quiero.
—¿Cómo, cuándo y de qué manera nació la necesidad de empezar a  crear?

—Siempre fui una mujer muy creativa. Nací así, porque lo veo desde este lugar, desde el poder del humano y del creer que yo puedo hacer las cosas y entonces me retrotraigo y digo haber desde cuando fue, siempre fue. Cuando chiquita siempre estaba urdiendo planes, era una chica muy inquieta. Coso desde los 6 años y mi nona me enseñó a coser y cosía en bastidor y hacia las carpetas, los pañuelitos y cositas punto cruz, punto cadena y todas esas cosas en bastidor. A los 6 años me cosí los dedos con la Singer a pedal de mi nona. En la adolescencia hacia ropa de hippie con batik , faldas, cortinas y cubrecamas. Cuando trabajaba como modelo empecé a revolver anticuarios y restauraba prendas antiguas que usaba para los cocteles de lujo y todos sorprendidos. Cuando todo el mundo compraba Gucci, Prada, Armani, Valentino. Entonces sin querer siempre fui muy acedora. Estudie fotografía, decoración de interiores, arquitectura un año y medio acá en Córdoba, teatro con Julio Chávez, en el San Martin con María José Gabin. Hoy por hoy estoy cursando como puedo licenciatura en danzas folclóricas y tango. Bailo tango hace más de doce años y hace 5 folclore. Tuve un grupo de danza, saco fotos, trabajo con lomografía, con cámara holga, con negativo de 120. Soy una buscadora, todo me nutre y todo lo pongo al servicio "de". Soy como permeable
—¿Cómo definirías tu estilo y cuáles han sido tus referencias?

—Mi estilo, creo que es sensible lo hago desde ese lugar. Busco vincularme porque me gusta disfrutar el día a día y en el proceso creativo me gusta estar y plasmar y padecer e iluminarme. Todas las prendas tienen esa cosa que uno las ve y se sorprende . Está llena de sensaciones y cosas que han sucedió en el  transcurso de esa prenda. El trabajo manual imprime mucha energía en lo que uno construye, en este caso vestidos. Trato que cada vestido se vincule con una mujer y cada vez que se lo ponga sienta que es ese y ya. Por eso mi trabajo se vincula mucho con las novias y las fiestas. Son prendas únicas, me gusta trabajar así.
—Cómo surge hacer vestidos de novia?

—Sola. Yo hago y la gente viene.


—Contame un poco de Malón. ¿Cual es la inspiración y concepto de colección?

—Cada colección es muy especial porque me hace transitar por espacios diferentes, energías distintas, yo estoy viviendo situaciones distintas. Y Malón fue poder materializar una idea que tenía hace como diez años atrás, que era hacer abrigos con mantas. Y justo el año pasado mi nonita murió y tuvimos que desmantelar su casa y encontramos en ella un montón de mantas y dije es el momento. Fue como transmutar, hacer ese trabajo de trasmutación de tristeza o de congoja o de todo lo que aparece de perder un ser querido y alguien tan fuerte y complejo. Mi nona era una mujer bien difícil, pero no por eso menos genial, ella elegía poner su energía para el bien o para el mal. Tenía el don, el poder este que estoy jodiendo y hablo siempre. Ella podía hacer lo que quería, eso poca gente lo tiene. Fue mostrar algo totalmente diferente característico de la Casa Rautenberg, la delicadeza, la sensibileria en algo tosco, duro, colorido, geométrico. Fue muy riesgosa y la gente tipo . Cada colección tiene un mundo.
—Haber sido modelo te ayuda a entender la indumentaria desde otro lugar

—Hay un ojo educado por la estética. Era una modelo muy curiosa, muy atenta. Siempre hablo de la atención, siempre estar atento, de estar presente aquí y ahora. Cuando las otras modelos estaban paradas porque la modista le estaba pinchando con alfileres, horas paradas en tacones, aburridas pensando en lo que iban a hacer después, yo estaba pensando "lo siento bien, si lo pongo aca". No pensaba que lo podía hacer luego sino el transitar el aquí y ahora, transitando el estado, comprometiéndome. Porque me salió solo, yo hoy lo puedo decir y puedo de esto hacer una charla y son experiencias. Todo eso me nutrió, hermosamente. Hoy en día toda esa gente con la que trabajaba son mis colegas hoy. Es súper nutritivo, todos me aprecian, me respetan.
—¿Cómo soñás tu vida de acá hacia adelante?

—Como viene, sufro, lloro. Me parece que hay que aceptar lo que viene. Me imagino lo mejor que pueda.

Foto gentileza Chaina Producciones y Humberto Frias Photography
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